Hoy se estrena la última de Aronofsky: The Wrestler.
Darren Aronofsky realizó el año 98 una película en radical blanco y negro llamada “π” (Pi), un thriller lleno de misterios, cábalas secretas y ataques de migraña. Dos años después presentó al público “Requiem por un sueño”, otra película obsesiva e hipnótica que trata sobre la miseria alrededor de las drogas. Estas dos películas sirvieron para encumbrar a Aronofsky como un nuevo genio del cine semi-independentiente. Por todo eso, en el 2006, se esperaba su última película como a un milagro, “The Fountain” tuvo la capacidad de no dejar indiferente a nadie, unos la despreciaron y a otros les encantó, como a mí.
Ahora, con “The Wrestler” su nombre vuelve a sonar con fuerza por muchas razones. Para empezar, tras haber ganado ya varios galardones, su película se ha colado en los Oscars en las candidaturas de mejor actor y actriz y seguro que se llevará alguna estatuilla. La prensa mundial la ha bautizado como el film que resucitó a Mickey Rourke y la crítica no dice más que maravillas. No sé aún cuando tendré la posibilidad de verla, pero espero una cinta parecida a la primera de Rocky pero con un final un poco más amargo. Ya veremos.
Recomendación final: Las cuatro películas de Aronofsky merecen mucho la pena.
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