Crítica: Eclipse

La tercera entrega de la saga crepuscular continúa la historia que se planteó en Luna Nueva: Bella (Kristen Stewart) debe ser convertida en vampiro por Edward (Robert Pattinson) ante la presión de los Vulturi y debe seguir lidiando con el amor de Jacob (el hombre lobo). En esta cinta el triángulo amoroso confunde a Bella y debe cargar con la culpa de no poder corresponder totalmente a Jacob (Taylor Lautner); los tres personajes se presionan para conseguir lo que desean y algunas veces consiguen lo buscado y algunas veces no. Es así que los tres mantienen numerosos diálogos para explorar los sentimientos y las querencias del otro, y esto genera que se disminuya el ritmo de narración del film en varias oportunidades.
Frente a este panorama, Victoria, la novia errante, continúa regresando para vengarse de Bella. En Eclipse, Bryce Dallas Howard se hace cargo del rol que dejó vacante Rachelle Lefevre para responder a otro compromiso laboral.
También una horda de vampiros busca remover el avispero en Forks. Un joven convertido en vampiro no cesa de convertir a personas con el fin de crear un ejército que tiene un motivo previsible ya que en el fondo todo siempre termina estando conectado con Bella y Edward.
David Slade, aquel que dirigió la oscurísima 30 Days of Night, hace un buen trabajo en este film que dista mucho de la despareja y a veces aburrida Luna Nueva. Los diálogos mantenidos entre Bella y sus dos galanes tratan de reflejar las dudas de la joven ante la presencia de Jacob y ante su futuro como vampira. Y muchas son los interrogantes planteados ya que Bella al decidir su conversión, debe terminar definitivamente su relación con Jacob, renunciar a su familia, a su descendencia y condenarse a no morir eternamente. La atracción está muy bien plasmada por los tres jóvenes aunque es visible que la química en pantalla que mantiene Stewart con Pattinson no la tiene con Lautner.
La película se detiene también a mostrar cuál es la historia de conversión detrás de Rosalie (Nikki Red) y de Jasper (Jason Rathbone), para transmitir diferentes ópticas del imaginario vampiro en la saga. Los hombres lobos y sus historias tampoco son descuidadas: conocemos cuál es el inicio del rencor que existe entre las dos especies y el sacrificio de una mujer que es emulado en menor medida por vosotros os imaginarán quién en los minutos finales. Por esto también hay un mayor lucimiento del reparto.
La película también se permite algunas bromas sobre algunas obviedades y las escenas de acción y de lucha no son muy llamativas pero sí pueden pasar como satisfactorias. Las actuaciones son regulares. La intensa serenidad que transmite Pattinson a su interpretación le sienta bien a Edward y la incomodidad y fluctuación que revela Stewart en su papel tiene mucho que ver con su personaje. Quizá Lautner es el que no se luce tanto en su papel.
La película es superior a Luna Nueva y hasta arriesgaría decir que mejor que Crepúsculo. La oscuridad, la atracción, la duda, los celos, la posesión están muy bien plasmadas en la cinta y son temáticas que están rondando con intensidad en toda la película. Las seguidoras de la saga seguramente adorarán la película y para aquellos que tuvieron la oportunidad de ver las primeras dos y no son francos fanáticos se puede asegurar que esta cinta es superior a las anteriores.
A disfrutar…
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