Cine negro con sabor patrio
No habrá paz para los malvados, frase que nos remite a un versículo de la Biblia, es la nueva obra de Enrique Urbizu. El director que nos obsequió con las intrigantes La caja 507, en 2002, o La vida mancha, al año siguiente, vuelve a confiar en José Coronado para otorgarle el papel principal de la historia. Helena Miquel, Juanjo Artero o Rodolfo Sancho completan el plantel de rostros de nuestra filmografía, en una película que se mueve entre el thriller de acción y el cine negro.
La historia se ambienta en Madrid, en el año “dos mil y pico”. Santos Trinidad (Coronado) es un corrupto inspector de policía que cierta noche se ve inmerso en un asesinato múltiple, en el que tiene todas las papeletas para ser considerado culpable. En un intento de protegerse, decide encontrar al único testigo de la situación, que huyó poco después. Durante su recorrido comenzará a hundirse cada vez más en el fango, destapando una red de mentiras y crímenes mucho más profunda de lo que pensaba.
Por su parte, la juez Chacón (Miquel) y su ayudante Leiva (Artero) comenzarán su investigación para encontrar al responsable de los asesinatos. El camino que recorrerán será paralelo al de Trinidad, sin que éste lo perciba. Ambas historias conformarán la trama principal de la película, entrelazándose y separándose hasta mostrarnos la auténtica realidad.
Como guionista, Urbizu ha vuelto a contar con Michel Gaztambide, responsable de La caja 507 y La vida mancha, así como de otras películas como Yoyes (2000). La producción ha corrido a cargo de Warner Bros y Telecinco Cinema. El próximo 23 de septiembre podremos descubrir en nuestros cines si la paz, realmente, está vetada para los malvados.



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